La Puebla Gastro MX, el rincón de Sarón donde México sabe a verdad

  • El Restaurante La Puebla Gastro MX, en pleno corazón de Sarón, es uno de esos lugares donde el sabor auténtico de México no se imita: se vive. Y detrás de esa autenticidad está Mario, un cocinero que empezó a los ocho años, guiado por su tatarabuelo, allá por los años 70.

 

Desde entonces, su vida ha sido un viaje constante entre fogones, sabores y aprendizajes. Ha intentado alejarse de la cocina alguna vez, pero siempre vuelve. Porque lo suyo no es un oficio: es una pulsión.

Su brújula culinaria siempre apunta a Puebla, su tierra y su referencia. A lo largo de su carrera ha pasado por restaurantes tradicionales, marisquerías, franquicias, hoteles de renombre como el Hotel Presidente (8 diamantes), el NH, el Sheraton, e incluso cocinas flotantes en grandes cruceros. Mario ha cocinado en tierra firme, en alta mar y en medio mundo. Y en cada sitio ha aprendido algo nuevo, porque nunca ha dejado de formarse.

Durante cuatro años trabajó en un gran transatlántico, hasta que una lesión de rodilla lo obligó a parar. Ocho meses de baja que, lejos de hundirle, le abrieron nuevas puertas y le permitieron replantearse su camino. Ese camino, finalmente, lo trajo a Sarón, donde hoy cultiva su pasión por la cocina mexicana con la serenidad de quien ha encontrado su lugar.

Y lo hace literalmente desde la raíz: cultiva en su propio huerto muchos de los productos que utiliza. Cree en ellos, los respeta y los transforma en platos que cuentan historias. Porque el sabor de México no es uno solo: es infinito, diverso, cambiante según la región, igual que ocurre en España. Un mismo producto puede tener mil vidas dependiendo de dónde se cocine, y Mario quiere que el comensal lo descubra.

Es un defensor incansable del sabor real de México, ese que no se disfraza ni se adapta, sino que se muestra tal cual es. ¿Has oído hablar de las tortillas nixtamalizadas? Es una técnica milenaria para procesar el maíz, base de la alimentación mexicana. En La Puebla Gastro MX no es una moda: es una declaración de principios.

El restaurante está junto al antiguo mercado de Sarón, fácil de encontrar y con buen aparcamiento. Y lo mejor llega al cruzar la puerta: ese aroma a nixtamal, a tortilla recién hecha, a cocina tradicional que alimenta desde hace generaciones. Un lugar donde México no se interpreta… se honra. Hay que visitarlo.

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