¡Que ricos están! Helados Riancho

En Foodie Lovers recibimos hoy a Álvaro y Borja, los hermanos que están detrás de Helados Riancho, una empresa joven que, sin saberlo al principio, estaba llamada a recuperar una tradición familiar casi perdida.

Aunque ellos crecieron con las recetas de helados de su abuela —esas fórmulas caseras que guardan memoria y sabor—, con el tiempo descubrieron que sus antepasados ya se dedicaban a elaborar helados allá por 1930, cuando muchos vecinos de la zona pasiega emigraban a Francia en busca de oportunidades. Aquella herencia dormida terminó convirtiéndose en el motor de un proyecto que hoy es un referente.

La chispa que lo encendió todo llegó en 2020, durante un viaje a Ibiza. Allí, Álvaro tuvo claro que había que montar una heladería. Sin grandes recursos, pero con una determinación férrea, los hermanos comenzaron construyendo su propio obrador con sus manos, paso a paso, como quien levanta un sueño desde los cimientos.

Desde entonces no han dejado de crecer, siempre fieles a una idea: hacer helados honestos, con identidad cántabra y con una materia prima que marca la diferencia.

Seis años después, Helados Riancho ofrece 21 sabores y una historia que junto con la tradicion heladrea de la zona del Pas ha inspirado incluso una película: Yo también fui heladero, que recuerda un dato sorprendente y fascinante: el 90% de los heladeros de Francia proceden de la zona pasiega.

Una conexión cultural que habla de oficio, de tradición y de un saber hacer que ha viajado por el mundo sin perder sus raíces. En el caso de Riancho, esas raíces se sostienen en un ingrediente clave: la leche de Cantabria, base de su calidad y de ese sabor limpio y auténtico que los define.

Hoy, con tiendas en Cabezón de la Sal, Renedo, Suances, además de las clásicas furgonetas que recorren la región, la marca sigue creciendo sin prisa pero sin pausa. Y lo hace con la vista puesta en el futuro: la próxima generación ya asoma, lista para tomar el relevo y continuar una historia que empezó hace casi un siglo, se apagó durante un tiempo y hoy vuelve a brillar con más fuerza que nunca.

Helados Riancho no es solo una heladería: es un legado recuperado, un homenaje a la tradición pasiega y un ejemplo delicioso de cómo el pasado puede convertirse en el mejor ingrediente del presente.

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