Pilo Urbanos, memoria viva de un negocio histórico en Torrelavega

  • Esta semana en Foodie Lovers, hemos tenido el honor de recibir a Pilo Urbanos, uno de los nombres más reconocibles de la tradición culinaria de Torrelavega.

 

Su apellido, sinónimo de calidad y dedicación gastronómica durante décadas, está grabado en la memoria de miles de vecinos que crecieron con los sabores del mítico Urbanos. En el programa, Pilo nos ha regalado un emotivo recorrido por la historia de su familia y de un negocio que ya cerró sus puertas, pero que sigue muy vivo en el recuerdo colectivo.

Fundado como un negocio familiar, el Urbanos fue mucho más que una cafetería o un servicio de catering: fue una auténtica institución en Torrelavega. A comienzos de los años 80, tras el fallecimiento de su padre en 1982, Pilo tomó las riendas junto a sus hermanos y su madre, dando continuidad a una tradición de hacer las cosas bien. Y ese esfuerzo tuvo su recompensa: El Urbanos que ya era un referente local supo defender ese «título» a base de esfuerzo durante muchos años más.

Uno de los grandes hitos del negocio fueron sus famosos canapés, que marcaron una época. Durante años, fueron la estrella de cualquier evento que se preciara en la comarca. Con una media anual de 150.000 unidades, y hasta 10.000 solo en navidades, los canapés del Urbanos eran sinónimo de calidad, buen gusto y un saber hacer transmitido de generación en generación.

Eventos tan emblemáticos como la inauguración del Mercado Nacional de Ganados, con la asistencia de la casa Real; el Teatro Concha Espina, la Sala Mauro Muriedas o la Biblioteca Municipal contaron con la presencia de estos canapés legendarios. A base de técnica, experiencia y, como reconoce Pilo, “echando todas las horas del mundo”, lograron profesionalizar la producción sin perder ni un ápice de calidad.

Durante la entrevista, también hubo tiempo para hablar de toda su familia y de sus hermanos, Sergio, Muñeca o Poti, otro de los grandes embajadores de la ciudad y del legado gastronómico familiar. Actualmente colabora en un programa de cocina del canal de TV autonómico madrileño, donde sigue defendiendo con orgullo las bondades del hojaldre de Torrelavega y, cómo no, cuando aún estaba abierto, de los canapés del Urbanos.

Uno de los momentos más emotivos de la conversación fue el recuerdo de su madre, figura imprescindible del negocio, quien se jubiló con más de 90 años, apenas un día antes del cierre definitivo del establecimiento. Un gesto que simboliza la entrega y el amor con el que esta familia ha trabajado durante generaciones.

Pilo Urbanos compartió en Foodie Lovers no solo anécdotas, sino también una profunda reflexión sobre el sacrificio, el compromiso y la satisfacción que deja el trabajo bien hecho. Su testimonio es un homenaje a tantas familias que han construido el tejido gastronómico y social de nuestras ciudades desde la trastienda de un mostrador.

Desde Top Cantabria FM (104.2), agradecemos profundamente su visita y su generosidad. El Urbanos ya no abrirá sus puertas, pero gracias a personas como Pilo, su esencia permanecerá viva en la memoria y el paladar de Torrelavega. ¡Larga vida al legado del Urbanos!