- En la tranquila zona de Valdenoja, entre el Faro y Mataleñas, se encuentra Maramaná Coffee House, un refugio para los amantes del café y la buena vida.
Propiedad de Vladimir y su esposa, este rincón acogedor en la calle Diego Madrazo, 10, apuesta por una filosofía slow: disfrutar sin prisas, saborear lo auténtico y reconectar con los pequeños placeres del día a día.
El café es el alma de Maramaná. Aquí no se sirve cualquier taza: se elabora con mimo, seleccionando granos de diferentes orígenes y cuidando cada detalle en la preparación.
Desde un espresso intenso hasta un latte con arte en la espuma, cada bebida es una experiencia sensorial. El aroma a café recién hecho impregna el ambiente, convirtiendo cada visita en un ritual reconfortante.
Los desayunos son otro de sus puntos fuertes. Tostas con aguacate, huevo o salmón, frutas frescas, bollería casera y cafés de especialidad conforman una carta pensada para empezar el día con energía y sabor.
Todo se prepara al momento, con ingredientes frescos y atención personalizada, lo que convierte cada plato en una muestra de cariño culinario.
Pero Maramaná no se limita al café. Su terraza encantadora invita a disfrutar de un buen vino tinto, un blanco refrescante o un vermouth acompañado de unas rabas, en un ambiente relajado y bien atendido.
Es el lugar perfecto tanto para una charla tranquila como para una pausa gourmet en medio del día.
En definitiva, Maramaná Coffee House es mucho más que una cafetería: es un espacio donde el tiempo se detiene, el servicio cuida y el producto enamora. Un rincón de Santander que celebra el sabor, la calma y la buena compañía.





