- La Sartenuca se ha convertido en uno de esos rincones gastronómicos que conquistan por su autenticidad. Situado en pleno corazón de Santander, este restaurante reivindica la cocina casera bien hecha, el producto local y el sabor de siempre.
Su propuesta combina recetas tradicionales con una ejecución cuidada, ingredientes de proximidad y una filosofía clara: ofrecer platos honestos, sabrosos y preparados con el mimo de quien entiende que la tradición sigue siendo un valor imprescindible.
Al frente de la cocina está Michael Pérez, un chef cuya historia personal es tan inspiradora como su manera de cocinar. Llegó a Cantabria gracias a Movimiento por la Paz, donde realizó un curso de cocina impartido por Francisco Jerez. Ya en Venezuela intuía que lo suyo era la gastronomía, pero fue en España donde decidió apostar de lleno por ella.
Tras absorber todo lo posible durante su formación, realizó prácticas en el Hotel Bahía y, desde ahí, comenzó un camino propio que lo llevó a trabajar en múltiples cocinas durante la pandemia, una etapa que le dio versatilidad, temple y una visión muy personal del oficio. Hoy, ese recorrido cristaliza en su propio proyecto: La Sartenuca.
Esa trayectoria diversa se refleja en una carta que mezcla barra, tapeo y cocina de fondo con mucha personalidad. En La Sartenuca desfilan mejillones en salsa o a la vinagreta, rabas, langostinos en panko con salsa teriyaki y spicy mayo, gyozas de cerdo o langostino, croquetas de jamón, chipirón en su tinta o rabo de toro, risotto de setas, totopos al estilo de la casa con tomate, aguacate y crema agria, ensaladilla, tequeños con miel mostaza, alitas de pollo marinadas en barbacoa picante, nuggets con patatas o las clásicas patatas con tres salsas. Una carta pensada para compartir, probar y repetir.
El ambiente cálido del local, el servicio cercano y la sensación de estar en un lugar donde todo está pensado para disfrutar hacen que La Sartenuca se haya convertido en una parada imprescindible para quienes buscan comer bien y sentirse como en casa.
Es un espacio donde la cocina tradicional se actualiza sin perder su esencia, donde cada plato cuenta una historia y donde el comensal encuentra ese equilibrio perfecto entre sencillez y sabor.
La experiencia se remata con una selección de postres caseros que mantienen el listón alto: torrija de pan brioche con galleta Lotus, tiramisú o tarta de queso con nata y frutos rojos, entre otros dulces que invitan a no saltarse el final.
Con una identidad muy definida y un chef que ha hecho de su historia personal un motor creativo, La Sartenuca demuestra que la cocina honesta sigue siendo una de las mayores virtudes gastronómicas y un motivo más para enamorarse de Cantabria a través de su mesa.






