La danza en buena compañía, otra forma de combatir las secuelas del cáncer de mama

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Así lo creen Lola Solarana, Charo Corral y Nuria Sánchez, tres mujeres que no sólo tienen común el haberse enfrentado a esta enfermedad sino también el haber participado en las Jornadas de bienestar dirigidas por la bailarina, coreógrafa e investigadora de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad Rey Juan Carlos Lucía Sierra, en el marco de su Proyecto ‘Pura Vena’

Bailar en buena compañía, reír mientras haces ejercicio físico e intercambiar experiencias son otras formas de combatir las secuelas del cáncer de mama.

Así lo creen Lola Solarana, Charo Corral y Nuria Sánchez, tres mujeres que no sólo tienen común el haberse enfrentado a esta enfermedad sino también el haber participado en las Jornadas ‘La danza al servicio del cáncer de mama’ dirigidas por la bailarina, coreógrafa e investigadora de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad Rey Juan Carlos Lucía Sierra, en el marco de su Proyecto ‘Pura Vena’ (https://www.puravena.es).

Desde 2017, esta joven vecina de Carandía lidera esta iniciativa que nació cuando a su madre le diagnosticaron cáncer de mama, mientras ella estudiaba en el Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos, en Fuenlabrada, y que busca promover el bienestar de las mujeres afectadas por esta enfermedad, a través de este arte.

Para ello, Lucía Sierra trabaja con la danza terapéutica, que combina la técnica del ballet clásico para mejorar la corrección postural y la danza contemporánea, que permite a las mujeres sentirse libres y dejarse llevar de forma natural mientras realizan esos ejercicios necesarios para que no se les hinche el brazo, algo habitual en este tipo de cáncer.

Jornadas del bienestar ‘La danza al servicio del cáncer de mama’

En colaboración con la Asociación Cultural Mujeres de Piélagos, la Fundación ”la Caixa” y el Ayuntamiento de Piélagos, esta bailarina, coreógrafa e investigadora ha impartido entre los meses de noviembre de 2020 y febrero de 2021 las Jornadas del bienestar ‘La danza al servicio del cáncer de mama’, que han incluido clases presenciales en el Centro Cultural Quijano y también online, mediante la plataforma Zoom.
Una treintena de mujeres no sólo de Piélagos sino también de otras ciudades como Madrid, Barcelona, Cuenca, Sevilla o Murcia han descubierto a través de las mismas los beneficios terapéuticos de la danza, en unas sesiones que, según explica Lucía Sierra, “no fueron concebidas como una cura sino como una ayuda al tratamiento médico”.

“Esa terapia de ejercicio y risoterapia nos ha venido fenomenal”

Lola Solarana cuenta que le hablaron de Lucía Sierra y de sus clases, que se puso en contacto con ella y empezó sin tener una idea clara de lo que se hacía, pero pensando en que serían ejercicios de recuperación del brazo para prevenir el Linfedema.

Cuatro meses después, asegura que la experiencia ha sido “súper positiva” porque, según dice, se han reído muchísimo. “Yo creo que esa terapia de ejercicio y risoterapia nos ha venido fenomenal”, apunta.

Lola Solarana explica que, tras el tratamiento, ella tenía una serie de secuelas como, por ejemplo, algunos olvidos o la dificultad para decir algunas cosas. En este sentido, hace hincapié en que al compartir esas experiencias con otras mujeres en las jornadas llegó a la conclusión de que “eran efectos secundarios de la quimio”.

Esta mujer dice que pasó este proceso en plena pandemia y que, por ello, se sintió sola y aislada, mientras luchaba por su supervivencia. Sin embargo, añade, luego necesitas hablar e intercambiar experiencias “Nadie te dice qué efectos vas a tener después de la quimioterapia”, lamenta Lola Solarana, quien reconoce que su primera preocupación fue saber qué comer y qué hacer para que no aplazaran ningún tratamiento porque si estás baja de defensas no puedes empezar.

“Cuando vienes aquí y te dicen que a ellas les pasa lo mismo eso te da ánimos y vida para salir adelante”, subraya esta mujer quien añade que “nadie te va a entender si no ha pasado por tu mismo problema”.

“Se hace un vínculo de amor que no se puede explicar”

A diferencia de Lola Solarana, Charo Corral pasó la enfermedad con la madre de Lucía Sierra, así que dice ser veterana en estos talleres de danza terapéutica.

“Yo lo pasé hace 8 años y me gustan estos talleres porque, además del ejercicio y las clases amenas y divertidas que te dejan llenas de agujetas, se hace un vínculo de amor que no se puede explicar”, enfatiza esta mujer.

Charo Corral habla de las secuelas físicas y sentimentales que deja tras de sí el cáncer de mama y también de la importancia de ir donde hay personas que ahora lo están pasando o que lo han pasado recientemente, algo que a ella le aporta “mucha paz”.

“Me da mucha energía estar aquí”, reconoce esta mujer, quien recalca que “se pasa muy mal, crees que no hay salida”. No obstante, asegura que, en su caso, tuvo la experiencia de pasarlo con Lucía Sierra y su madre y eso, matiza, le ayudó muchísimo.

“Me obliga a salir de casa porque llevo dos años encerrada”

Por su parte, Nuria Sánchez comenta que ella llegó a Lucía Sierra y a las Jornadas de bienestar ‘La danza al servicio del cáncer de mama’ a través de Instagram y es que, según dice, “tratas de ponerte en contacto con gente que lo ha pasado porque es la forma de entenderte”.
Esta mujer a la que diagnosticaron el cáncer de mama el 10 de febrero de 2020, un mes antes del inicio de la pandemia y del confinamiento domiciliario, recuerda que ella lo pasó “sola y en silencio”.

“Igual hay gente que lo quiere pasar sola”, comenta Nuria Sánchez, quien explica que, en su caso, fue por obligación. De hecho, puntualiza que tuvo que encerrarse en una habituación en su propia casa, alejada de los suyos, por el miedo en un momento de incertidumbre ante la irrupción del COVID-19 en nuestras vidas.

Nuria Sánchez dice que entró en depresión varios meses después del diagnóstico y, por ello, agradece esta iniciativa que le ha obligado a salir de su casa, en Santander, donde lleva dos años encerrada.

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