Hoy ha pasado por Foodie Lovers Eduardo Fraile Cruz, maître del Restaurante Parrilla Ginés en Santander, un profesional con una trayectoria tan amplia como apasionada. Empezó en la hostelería con solo 16 años, como camarero en un hotel, y con el tiempo llegó a convertirse en maître de una cadena hotelera. Ha gestionado eventos de todo tipo, coordinado grandes grupos y trabajado incluso en un restaurante con estrella Michelin en Vitoria. Su experiencia es tan extensa como enriquecedora.
Eduardo lo tiene claro: “hay que dedicarse a lo que a uno le gusta”. Y él es un enamorado absoluto de la hostelería. Lleva 36 años en el sector y sigue disfrutando cada día, porque para él su trabajo es también su hobby y su pasión. Defiende con firmeza que no cualquiera sirve para ser camarero; es una profesión que exige preparación, aprendizaje, experiencia y una actitud impecable. Aunque a veces se infravalore, Eduardo reivindica el valor del buen profesional, ese que eleva la experiencia del cliente y el prestigio del local.
A lo largo de su carrera también ha recibido reconocimientos, como el premio a la elaboración de su steak tartar, donde no solo se valoró el resultado final, sino la puesta en escena y la preparación en sala, un arte que domina con soltura.
Desde hace unos meses forma parte del equipo de Parrilla Ginés, donde asegura sentirse muy a gusto. Ve en el restaurante un lugar con enormes posibilidades: una ubicación privilegiada en pleno Sardinero, junto al campo del Racing y el Palacio de Congresos, y unas instalaciones amplias y versátiles para cualquier tipo de evento. Allí, la gastronomía es uno de los grandes pilares: producto de calidad, cocina cuidada, servicio impecable y precios ajustados que convierten la propuesta del Ginés en una de las más competitivas de la ciudad. Pero para que todo funcione, recuerda Eduardo, la maquinaria debe estar bien engrasada: desde la elección de la materia prima hasta el servicio en sala, pasando por la coordinación del equipo y el mimo en cada detalle.
Hoy, en Foodie Lovers, Eduardo ha venido a confirmar lo que muchos ya intuíamos: en Parrilla Ginés se disfruta, se come bien y uno siempre se marcha con una gran experiencia.




