El queso azul de Tresviso se corona como el mejor de España

  • César Campo vuelve a los micrófonos de Foodie Lovers con una noticia que sabe a gloria: el queso azul elaborado por su familia en Tresviso ha sido reconocido como el mejor queso azul de España en el Concurso de Alimentos de España, convocado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

 

Un logro que llena de orgullo a toda una familia dedicada, desde hace generaciones, al arte de transformar la leche en una auténtica joya gastronómica.

La quesería Javier Campo, asentada en este pequeño municipio de los Picos de Europa, ha sabido mantener viva la tradición artesanal de sus antepasados, incorporando mejoras y técnicas que les han llevado a conquistar el paladar de los expertos. El secreto está en el respeto absoluto al producto, el mimo en cada paso del proceso y una dedicación diaria que se traduce en excelencia.

El certamen, celebrado en Santander, se distingue por su rigurosidad: las catas son a ciegas, de modo que los jueces —profesionales del sector y catadores experimentados— analizan la corteza, la textura, el aroma, el interior y, por supuesto, el sabor sin conocer la procedencia del producto. Este método garantiza que solo la calidad sea la que hable, y en esta ocasión, el queso azul de Tresviso lo hizo con fuerza.

Aunque mediáticamente este concurso no tenga la repercusión del World Cheese Awards, su valor es incuestionable. Obtener el primer premio nacional supone un sello de prestigio y autenticidad que reconoce años de esfuerzo, trabajo y amor por un oficio que en Tresviso se vive como parte de la identidad local.

César y su familia celebran este éxito con humildad, sabiendo que detrás del galardón están los mismos valores que les han guiado siempre: trabajo, constancia y fidelidad a sus clientes. Y como nos cuenta hoy en el programa, su verdadera recompensa está en seguir elaborando, día a día, un queso que huele a montaña, tradición y orgullo cántabro.

No te pierdas la entrevista completa con César Campo en Foodie Lovers. Una historia que demuestra que el sabor auténtico siempre acaba encontrando su reconocimiento.