15 desempleados inician en Piélagos su capacitación como profesionales de atención sociosanitaria a personas dependientes  

  • Son los participantes en el Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera II’ que el Ayuntamiento de Piélagos ha puesto en marcha con cargo a una subvención de 404.487 euros otorgada por el Servicio cántabro de empleo, dependiente de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, financiada con fondos de empleo de ámbito nacional, a la que se suma una aportación municipal de 48.000 euros

 

Un total de 15 desempleados (14 mujeres y 1 hombre), con edades comprendidas entre los 38 y los 64 años, iniciaron el pasado mes de septiembre en Piélagos su capacitación como profesionales de atención sociosanitaria a personas dependientes.

Son los participantes en el Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera II’ que el Ayuntamiento de Piélagos ha puesto en marcha con cargo a una subvención de 404.487 euros  otorgada por el Servicio cántabro de empleo, dependiente de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, financiada con fondos de empleo de ámbito nacional, a la que se suma una aportación municipal de 48.000 euros.

Carmen Ramil, directora de ‘La Vidriera II’, ha explicado que el proyecto con sede en el Centro de formación de Vioño, ubicado en el edificio de las antiguas escuelas de la localidad, alternará la formación teórica (tanto en el aula como en las empresas) con la práctica profesional en varias residencias, principalmente del municipio de Piélagos.

Asimismo,  ha desatacado que, a lo largo de este itinerario formativo de 1.800 horas de duración, se impartirá el certificado de profesionalidad de nivel 2: “Atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales”.

En este sentido, ha recordado que los certificados de profesionalidad son un tipo de formación, que capacita a una persona para el desarrollo de una actividad laboral dentro de una familia profesional o sector concreto como, por ejemplo, el sociosanitario.

De hecho,  ha incidido en que, una vez finalizada la formación y superadas las pruebas de evaluación de todos los módulos de esa familia profesional,  el Servicio Público de Empleo Estatal emite  una titulación oficial, que es válida en todo el territorio europeo, conocida como Certificado de profesionalidad.

En cuanto al perfil de las personas participantes ha precisado que el 87 por ciento son vecinos de Piélagos y el 13 por ciento restante de municipios limítrofes, en todos los casos, ha dicho, con una edad media de 52 años.

En la misma línea, ha apuntado que 8 de los participantes no tienen la ESO por lo que reciben competencias clave en Lengua castellana y Matemáticas para poder obtener esta titulación, la mínima requerida para la realización de un certificado de profesionalidad de nivel 2.

Una oportunidad

Para Rosa, Miguel o Maite, tres de las personas que se capacitan profesionalmente en ‘La Vidriera II’ formar parte de este programa de formación para el empleo es “una oportunidad”.

A sus 54 años y después de 10 trabajando de cara al público en una oficina de seguros, Rosa pensaba que a su edad se había acabado su vida laboral. Por ello, ha afirmado que, le sorprendió poder recibir una formación y que le pagasen por ello.

“Es todo muy nuevo, pero los formadores nos lo hacen muy fácil y creo que puedo tener una nueva oportunidad para mi última etapa laboral”, ha subrayado.

En términos similares se ha expresado Maite, una vecina de Zurita a la que le faltan tan solo 2 años y 8 meses para jubilarse.

De hecho, hace hincapié en que participar en el programa “es una oportunidad: un año aquí y luego alguno más trabajando en un sector que tiene muchísima salida”.

“Super regocijado” ha reconocido sentirse Miguel, un hombre de 61 años, originario de República Dominicana, quien ha asegurado que “quizá no tenga la capacidad para afrontar este reto”, pero si la preparación, ya que cuidó a su padre al perder la memoria debido a un cáncer  y a su madre durante siete años.

“Tengo el deseo de tirar para adelante, de ser útil para los nietos que dejé allí y para mí mismo”, ha recalcado un emocionado Miguel, quien ha incidido en que “vine aquí para buscar una nueva vida porque tengo deseos de hacer cosas”.

Preguntados por la dificultad que conlleva un certificado de profesionalidad y las horas de estudio que requiere, Maite ha admitido que “con la edad no tienes la cabeza como la gente joven y cuesta; ellos lo aprenden rápido, pero a nosotros (en referencia a las personas de más edad) nos quedan los codos”.

Por el contrario, Rosa ha dicho que no le cuesta porque en el sector en el que trabajó anteriormente “te formabas continuamente”. “Como esta formación está orientada a la salud, ahora con más madurez la asimilas mejor y no sólo se la aplicas a los demás sino también a ti mismo”.