- El municipio ha celebrado este lunes una nueva edición de la ofrenda floral que, como es habitual, ha partido desde la Plaza del Arrabal, en Vioño, hasta el Santuario donde ha tenido lugar la popular ceremonia
Piélagos ha tejido este lunes un manto de flores a su patrona, la Virgen de Valencia, en la víspera de su día grande.
Después de bajar el domingo, desde el Santuario hasta la Iglesia de San Vicente, en Vioño, en la tradicional Procesión de la luz, ‘La Quemada’, nombre con el que se conoce a la virgen que, según la tradición apareció en el tronco de un roble en llamas, ha regresado a casa.
Lo ha hecho acompañada por la música de la Banda de gaitas Cantabria y de las flores de los centenares de vecinos y devotos que, un año más, no han faltado a la cita.
La mayoría de ellos, vestidos con trajes regionales y algunos, incluso, a caballo llegaron a la plaza del Arrabal de Vioño en torno a las 17:00 horas. Desde allí, poco después, la comitiva inició su recorrido hasta el Santuario, donde fueron recibidos por las campanas.
El alcalde de Piélagos, Carlos Caramés, y la alcaldesa pedánea de Vioño, Inmaculada Araunabeña, quienes encabezaron la procesión y portaron a la Virgen de Valencia en alguno de los diferentes tramos del recorrido, abrieron la ofrenda floral, que estuvo amenizada por la Escuela municipal de música “Cuatrocuartos”.
Durante la misma, los asistentes tejieron un 7 de septiembre más un manto natural de flores blancas y amarillas a la patrona del municipio.
Finalizada la ofrenda floral, tuvo lugar el concierto e del Coro Columba de Quijano en el Santuario de la Virgen de Valencia, al que siguió la tercera jornada del Triduo a la Virgen de Valencia, con rosario y misa.





