- El hortelano palentino se impone dos variedades cultivadas prácticamente en secano, mientras el mejor tomate de Cantabria ha correspondido a Celestino Tresgallo, de Delicias de la Huerta, en Miengo, y el de Polanco ha sido para la variedad Amarillo Ruso cultivada por con Mari Carmen Toca
Emilio Medina Román se ha convertido este domingo en el gran triunfador de la Feria Nacional del Tomate Antiguo de Polanco al conseguir dos de los principales reconocimientos del certamen: mejor tomate de España con la variedad Negro del Escorial y mejor tomate internacional con un Ananas Noir, de origen francés.
Un doblete que premia el trabajo que este joven hortelano desarrolla en Villalcázar de Sirga (Palencia), donde mantiene y recupera cientos de variedades tradicionales y experimenta también con nuevos cruces, utilizando técnicas de cultivo prácticamente en secano para lograr frutos de sabores especialmente concentrados.
Sobre el Negro del Escorial, Medina ha explicado que procede de una selección realizada durante años a partir de variedades tradicionales y que tiene su origen en un tomate de Marchamalo cruzado con algún tomate negro. “Al final, todas las variedades tradicionales son variedades abiertas que se cultivan en las huertas, pueden tener algún cruce y, seleccionándolas durante años, puedes obtener variedades diferentes, con nuevos aromas y sabores”, ha señalado.
El ganador destaca del Negro del Escorial su equilibrio entre acidez y dulzor y, sobre todo, la potencia de su sabor. A ello contribuye, según explica, la forma en que lo cultiva en tierras palentinas. “Los cultivo en secano o con muy poca agua, prácticamente nada, y eso hace que concentren muchísimo el sabor”, asegura.
A esa circunstancia añade las características de los terrenos “arcillosos y pesados” de Tierra de Campos y las diferencias térmicas entre el día y la noche. “Con esas temperaturas y esos suelos los sabores se disparan”, afirma Medina, quien considera que el cultivo tradicional y el uso limitado del agua son determinantes para conseguir tomates con una elevada concentración de aromas.
Su segundo triunfo en Polanco ha llegado con el Ananas Noir, un tomate de procedencia francesa perteneciente al grupo de los conocidos como tomates piña y cuya principal singularidad aparece al cortarlo. “Es una pasada porque cuando lo abres aparecen tres colores, verde, amarillo y rojo, que se mezclan, y cada uno tiene un sabor diferente”, explica.
Según Medina, las partes verdes ofrecen notas más dulces, las rojas tienden hacia una mayor acidez y las amarillas resultan más equilibradas. El resultado es “un equilibrio brutal”, al que se suman una piel extremadamente fina, muy pocas semillas y una carne compacta. “Cuando madura se raja enseguida, pero eso es bueno porque quiere decir que tiene una piel superfina. Es prácticamente como comerte una fruta sin piel: tiene muy poca semilla, no suelta agua y es todo carne y sabor”, destaca.
El doble ganador de Polanco lleva años dedicado a recuperar y conservar semillas antiguas, una labor que no se limita a los tomates y que abarca patatas, lechugas, alubias y otras legumbres, pimientos, sandías o melones. En su banco de semillas conserva cientos de variedades y su proyecto nació precisamente de su interés por recuperar los productos y sabores que habían formado parte tradicionalmente de las huertas familiares.
Medina desarrolla esta labor en su huerta de La Mielga, en Villalcázar de Sirga, recuperando semillas antiguas y empleando métodos tradicionales. Su proyecto comenzó hace una década y ha ido creciendo mediante el intercambio y recuperación de semillas conservadas por agricultores y familias, algunas durante generaciones.
Su trabajo se centra en recuperar y mantener variedades antiguas y para ello utiliza técnicas aprendidas de antiguos hortelanos, como las labores profundas durante el invierno y diferentes trabajos sobre el terreno durante la primavera. “He aprendido de la gente mayor que todavía sabía cómo se hacía antes y también he sido muy autodidacta. He probado, he fallado muchísimo y he cometido muchos errores, pero al final todo va dando sus frutos”, señala.
La alcaldesa de Polanco, Rosa Díaz, que ha participado como jurado del certamen, ha felicitado a Emilio Medina y al resto de premiados y ha destacado el desarrollo de una edición que, a su juicio, ha vuelto a consolidar el municipio como punto de encuentro para aficionados, cultivadores y especialistas en variedades tradicionales procedentes de distintos lugares.
“Durante todo el fin de semana Polanco se ha convertido de nuevo en la capital del tomate antiguo y hemos podido comprobar el enorme interés que existe por recuperar productos que forman parte de nuestro patrimonio agrícola y gastronómico”, ha señalado la alcaldesa.
Díaz ha agradecido la participación de productores, expositores, concursantes, cocineros, colaboradores y visitantes, así como el trabajo de la organización para desarrollar un programa que combina la vertiente agrícola, gastronómica y divulgativa. “Esta feria no consiste únicamente en buscar el mejor tomate; detrás de cada variedad hay semillas conservadas durante años, familias, agricultores y aficionados que han evitado que muchas de ellas desaparezcan”, ha subrayado.
La regidora ha incidido además en que uno de los objetivos de la Feria Nacional del Tomate Antiguo es “dar visibilidad a ese trabajo silencioso de conservación y conseguir que las variedades tradicionales continúen pasando de unas manos a otras y de una generación a la siguiente”. La edición de 2026 se ha celebrado durante los días 22 y 23 de agosto con la conservación y puesta en valor de este patrimonio agrícola como uno de sus principales ejes.
Junto al doble triunfo de Emilio Medina, el palmarés de la feria se ha completado con Mari Carmen Toca, ganadora en la categoría Tomate de Polanco con la variedad Amarillo Ruso, mientras que el reconocimiento al mejor tomate de Cantabria ha correspondido a Celestino Tresgallo, con su Delicias de la Huerta, en Miengo.







